Yoga Barcelona

Reiki: mens sana in corpore sano (Parte I)

 

Mens sana in corpore sano; mente sana en un cuerpo sano. La sociedad occidental actual estaría bien representada por esta cita de Juvenal si tuviéramos que definirla en una sola frase. Las clases acomodadas de occidente están empezando a darse cuenta de que la comida que ofrecen los supermercados es una mera copia sintética, que los hábitos sedentarios que nos vemos forzados a adoptar acaban por provocar obesidad y problemas de salud, que no separar la basura acaba acelerando la muerte de nuestro planeta. No es casualidad que cada vez veamos más supermercados ecológicos y orgánicos, más gente corriendo por los parques, o más conciencia ambiental. Sin embargo, cuando no nos encontramos bien, cuando nos encontramos cansados tras una semana intensa, volvemos a recurrir a las pastillas de siempre. No dudamos de tomarnos químicos al menor síntoma de dolor de cabeza, mientras cocinamos verduras naturales sin pesticidas. Parece que los habitantes de las sociedades occidentales nos estamos empezando a cuestionar ahora nuestros hábitos alimentarios y saludables, buscando tratar lo mejor posible nuestro cuerpo. Sin embargo, nos cuesta mucho dar el paso en el ámbito de la medicina, y preferimos optar por químicos que por probar alguna técnica de medicina natural o alternativa.

 

El reiki nació hace escasamente un siglo de la mano del budista japonés Mikao Usui. Tras un retiro espiritual en el monte Kurama (Kioto), Usui afirmó haber llegado a un estado de plenitud y desarrolló la técnica del reiki. Ésta técnica espiritual está basada en el ki, la llamada energía vital universal. Muchas culturas la han llamado de maneras distintas, mas todas ellas han coincidido, siempre con detractores, en la existencia de una energía que emana de la vida. El reiki se centra en el flujo de esta energía, y canaliza el ki a través de las palmas de las manos a unos puntos concretos del cuerpo llamados chakras. A través de este flujo de energía, el cuerpo del paciente absorbe el ki y encuentra el equilibrio.

 

Las sesiones suelen durar aproximadamente una hora, y durante la práctica del reiki, el paciente suele notar diversas sensaciones cómo calor, cosquilleo o una ligera sensación de flotabilidad. Aunque no a todas las personas les funciona de la misma forma, se trata de una técnica con un corto pero vasto linaje, con gran número de defensores y también de detractores. Además de una técnica terapéutica, el reiki constituye para algunas personas toda una filosofía. Mikao Usui estableció cinco principios en los inicios de la técnica, y los adoptó como un modo de vida. Ciertamente, creo que muchas personas estarán de acuerdo en que nuestro día a día no sería tan frenético si todos aplicáramos, aunque fuera en poca medida, los principios que propone el reiki para vivir una vida plena en un cuerpo sano.

 

No te irrites (Ikaru na).

No te preocupes (Shinpai suna).

Sé agradecido (Kanshashite).

Trabaja con diligencia (Gyou wo hageme).

Sé amable con los demás (Hito ni shinsetsu ni).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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