Yoga Barcelona

Mi experiencia de yoga

Empecé practicar yoga el año pasado y me gusta mucho hacerlo. Decidí hacer yoga porque mi madre solía regresar muy cansada de su trabajo, donde ella pasaba todo el día sentada enfrente de su ordenador y me pidió encontrar alguna actividad física para hacerla juntas. Como los gimnasios me parecían muy aburridos me decidí por yoga. Los ejercicios en sí mismos no son divertidos, lo interesante es lo que hay detrás de ellos.

Para mí, yoga es mucho más que una serie de ejercicios, es filosofía.

Tenía clases con diferentes instructores y cada uno practicaba en una manera diferente. Unos se enfocaban más en la meditación, mientras otros se concentraban en las posturas. Por eso, era muy interesante observar y compararles. En práctica de yoga valoro no sólo las posturas si no la actitud personal. Me gustan las personas que no sólo enseñan si no que, además, comparten su pasión por el yoga y te acercan a su esencia. Mi instructor perfecto es una persona así. Él sabe todo sobre el yoga, viaja a la India cada año. Durante las clases explica el efecto de cada postura, como afecta a nuestro organismo y estado físico y mental y encuentra tiempo para cada participante aunque el grupo era bastante grande. Él empezaba y terminaba la clase con charlas sobre el estilo de vida de un yogui y recomenyoga_sofiadaba dietas y régimen de un día según esta filosofía. Las clases siempre eran interesantes con una secuencia de posturas constante, que tenían impacto a todos grupos de músculos pero las posturas variaban de vez en cuando. Siempre seguro y tranquilo. Era un auténtico yogui para mí.

Otro ejemplo es una gran instructora rusa que vivía en Barcelona y daba clases privadas por una cantidad simbólica de dinero o una donación – sólo porque le gusta el yoga. Sin embargo, ella no es principiante, es una instructora con mucha experiencia que trabajaba en diferentes países tales como India, Indonesia, Vietnam, Rusia y España. Es otro ejemplo de una yogui verdadera y es una pena que ya haya dejado Barcelona!

Lo que más me gusta del yoga es que calma la mente, relaja el cuerpo, reduce el estrés, y ayuda a encontrar paz y harmonía. Comienzo la clase con pocas ganas de practicar por pereza pero a partir de la segunda mitad de la clase ya no quiero terminar y quiero seguir haciendo posturas sin parar. Me da energía después de un día difícil, claridad y concentración.

Artículo: Antonina Orlova

 

 

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