Yoga Barcelona

Historia del Hot Yoga

La historia del hot yoga se inició durante muchos siglos, la mayoría de estilos de yoga se practicaban solamente en un ambiente cálido. Casi toda India, la cuna del yoga, tiene un clima tropical o subtropical con temperaturas que pueden superar los 50ºC y en invierno raramente bajan de los 26ºC en la mayoría de regiones. El aire acondicionado es un invento relativamente nuevo, por lo que la mayoría de ásanas fueron desarrolladas y practicadas sin tener en cuenta climas más fríos.

Cuando la popularidad del yoga se extendió al extranjero en el siglo XX, muchos de sus practicantes llevaron el calor con ellos. Bikram Choudhury tuvo que hacerlo por necesidad cuando enseñaba en Japón y temblaba al practicar las posturas en invierno así que usó calefacción. En el calor, Choudhury se dio cuenta que a los alumnos les era más fácil trabajar la flexibilidad en los ásanas y cuando abrió su primer estudio en San Francisco, en 1972, los radiadores le acompañaron. Así nació el Bikram Yoga. Algo similar pasó con los discípulos de K. Pattabhi Jois cuando trajeron el calor de Mysore con ellos a la extendida tradición de Ashtanga. Del mismo modo, los descendientes Ashtanga del Power yoga y otros estilos Vinyasa copiaron esta tendencia. El origen de la alta temperatura del Ashtanga proviene del clima y del calor producido por el organismo durante el ejercicio intenso, los practicantes occidentales llegan al calor a través de la regulación de la temperatura de la sala con sistemas de calefacción y termostatos.

Principios del Hot Yoga

Calor
La sala aumenta de temperatura para calentar los músculos y propiciar la sudoración. Los músculos calientes se estiran más y se minimiza el riesgo de lesión. El calor aumenta el pulso y el cuerpo quema más calorías al intentar equilibrar la temperatura durante el ejercicio. El calor dilata los capilares, distribuyendo el oxígeno de forma más eficiente a los músculos, glándulas, órganos y otros tejidos, ayudando a eliminar toxinas.

Sudor y desintoxicación
La piel, el órgano más grande del cuerpo, elimina toxinas a través de la transpiración. La función del sudor es enfriar un cuerpo sobrecalentado por medio de la evaporación. Hay un debate abierto sobre si realmente el sudor “elimina los desechos del cuerpo”, pero los practicantes de yoga sí pueden afirmar que el sudor elimina los residuos de la superficie como la suciedad y los restos de contaminación en los poros. A un nivel orgánico más profundo, ayuda a desintoxicar los riñones y el hígado. La sudoración estimula el metabolismo y el sistema inmune (véase los beneficios, abajo).

Concentración y respiración
Del mismo modo que el organismo tiene que conseguir bajar la temperatura del cuerpo, para la mente es un reto tener que concentrarse en este ambiente. El método para entrenar la concentración varía según la escuela. Como en todas las formas de yoga, el Hot Yoga se basa en la respiración profunda para incrementar el flujo del prana. El principio es que la respiración conecta el cuerpo con la mente y guía al practicante a través de las posturas. La respiración profunda ayuda a calmar el cuerpo y la mente contribuyendo a que el oxígeno circule por el cuerpo.

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Namaste!

 

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