Yoga Barcelona

Diario de Formación de Profesores Hot Vinyasa Yoga: Semana 1 de 4

31 de octubre, 2015

Ayer en Yogalinda terminamos nuestra primera semana de la Formación de Profesores Hot Vinyasa Yoga. Me siento un poco iluminada y con poder, pero sobre todo, me siento agotada. Estaba preparada para el aumento de la actividad física, pero no sabía que estaba preparada para el trabajo emocional que exigiría el curso. El yoga no es sólo un “deporte” o una forma de ejercicio, también es una herramienta espiritual utilizada para explorar los planos de la realidad y de nosotros mismos que tan a menudo abandonamos. Tomar clases con regularidad ayuda a explorar estos planos, hasta cierto punto, pero el entrenamiento intensivo realmente arroja una nueva luz sobre todos los aspectos espirituales de nuestra vida que son reprimidos por la monotonía del día a día.

Dentro de la primera hora de clase en el día 1, se me salieron las lágrimas. Nos pidieron compartir un poco sobre nosotros mismos, el típico ejercicio para “conocerse” que hemos estado practicando desde la escuela primaria. Ocho yoguis y dos profesores, procedentes de todo el mundo, todos con diferentes backgrounds en yoga y diferentes metas para la formación, era lo que me esperaba cuando comenzamos el ejercicio. Lo que no esperaba era oír hablar sobre los viajes increíbles que los trajeron a Barcelona, a mi curso de formación de profesores, y me envolví emocionalmente en compartir esta experiencia y sus viajes con ellos. Con esa increíble dedicación y fuerza que muchas de estas personas poseían, fui honrada y humilde al estar rodeada de ellos.

Cuando usted piensa en su “yogui” típica, ¿qué es lo que se imagina? Cuando me imaginé con quien podría estar tomando el curso, me imaginaba unos tipos hippie, algunos buscadores del alma, y tal vez uno o dos adictos al ejercicio que buscan cumplir con su próximo ejercicio físico. ¡Nada parecido a los yoghis que conocí! Estos yoguis son combatientes, sobrevivientes, empresarios, intelectuales, madres, padres, y unos seres humanos en general normales. Más allá de eso, empecé a darme cuenta de que estábamos todos aquí buscando cumplir un propósito mayor, no sólo un certificado y otro título para añadir a nuestras hojas de vida.

Mientras transcurrían las clases durante la primera semana, llegué a conocer más y más a esta gente maravillosa a los que llamo mis compañeros de clase. Llegué a conocer sus cuerpos, sus limitaciones, sus fortalezas y sus debilidades. Donde algunos sobresalieron, otros lucharon, pero cada uno trajo algo increíblemente valioso para el curso. Ni uno solo de ellos resultó ser nada menos que excepcional. Me sentí bendecida por poder lograr esta hazaña con estas personas increíbles y yo sólo podía esperar que ellos sintieran lo mismo.

Esta semana tuvo un fuerte enfoque en la filosofía del yoga, el cuerpo y la mente, pero me ha enseñado mucho más que eso. Me ha envuelto y me hizo sentir más fuerte de lo que me he sentido en toda mi vida. Soy débil y vulnerable, pero estoy presente y estoy haciendo esto. Allí es donde radica la verdadera fuerza. Mis bíceps lucen bastante bien después de todos estos chaturangas tengo que admitirlo.

Una semana menos, tres por continuar. Si esto es sólo el comienzo para mí, no puedo esperar para explorar lo que nos depara el futuro.

Namaste,

Meagan Klein – Nueva Profesora de Hot Vinyasa Yoga

Sigue la experiencia de Meagan en la semana 2 de la formación de profesores Hot Vinyasa Yoga

Traducido: María Cárdenas
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